(Casi me da pena poner aquí una frasecilla: teniendo en cuenta lo asquerosamente corta que es esta novelita, es como transcribir un buen pedazo de ella...)
«Bruno se levantó y por primera vez ambos miraron juntos por la ventana, pegados el uno al otro, contemplando lo que pasaba más allá de aquella alambrada levantada a menos de quince metros de su nuevo hogar»
Todo el mundo habla muy bien tanto de esta novela como de su adaptación cinematográfica. Tanto que, al final, mi madre ha acabado regalándome la novelita (eso sí, ella se la leyó primero). Me dio un poco de reparo sobre todo por el precio (iba con ella cuando le dio el impulso de comprármela), porque sinceramente, pensé que 12,50€ (con descuento del 5%) por una novela de 216 páginas, escritas a tamaño de letra 12 y con interlineado doble, significa que o la novela es un robo, o una obra maestra de la literatura. Pero bueno, como todo el mundo habla tan bien de ella, pensé que sería lo segundo.
La verdad es que es difícil hablar de la novela sin contar demasiado y estropear el final, lo primero por lo cortita y sencillita que es, lo segundo porque se han escrito multitud de novelas sobre el tema y contar cualquier cosa es contar el final de la historia. Lo único que se puede decir es lo que se lee al comienzo: que se trata de la historia de Bruno, un niño berlinés de 9 años, y su familia, en plena Segunda Guerra Mundial. El padre de Bruno es comandante de las SS y está muy bien considerado entre el alto mando militar: hasta el punto de que el mismísimo Führer ha ido a cenar a su casa. Bruno en realidad no mantiene demasiado contacto con la realidad de su entorno, pues es un niño muy fantasioso, amante de los libros de aventuras, y que sueña con ser explorador cuando sea mayor. Por eso, cuando su madre comunica a su hermana Gretel y a él que la familia se tiene que ir a vivir muy lejos, a un sitio nuevo, porque el Führer le ha encomendado una misión muy especial a su padre, Bruno tiene un sentimiento agridulce: por un lado, se va a separar de sus amigos y de sus abuelos, y de todo lo que conoce; pero por otro, va a conocer un lugar nuevo que seguro que puede explorar.
Sin embargo, el nuevo hogar de Bruno no es para nada lo que él esperaba. Acostumbrado al lujo de su vivienda en Berlín, Bruno encuentra la 'modesta' casa de tres plantas, aislada de todo y de todos, poco más que triste y aburrida. Además, no hay niños con los que jugar, sólo oficiales que son muy serios y tienen todos una expresión extraña en la cara, una expresión que hace que a Bruno se le pongan los pelos de punta. Aunque pronto Bruno descubre que en realidad sí que hay vecinos: al mirar por la ventana de su habitación, Bruno descubre un extraño campo de tierra árida, separado de la casa por una alta alambrada de espino, en el que parecen vivir cientos, o quizá miles, de personas vestidas con unos extraños pijamas de rayas...
Bueno, el caso es que la novela me ha parecido bonita, tal vez porque huye de estilismos que alargan innecesariamente la historia. Se cuenta a través de los ojos de los niños, en particular de un niño bastante inocente e infantil para su edad como es Bruno, y eso le da cierto aire curioso. Pero no sé si es porque me la habían pintado tan buena que me esperaba más, o que la estoy comparando con el Diario de Ana Frank; el caso es que me ha entretenido, pero no llego a los niveles cuasiorgásmicos que noto en la gente que me recomienda la obra. Además, el final se ve venir en cuanto llegas a cierto punto de la historia; no por ello le quita dramatismo, ojo, que al fin y al cabo es lo que se busca con ese final, y nada más. Pero supongo que es un tema sobre el que se ha escrito tanto, que al final es difícil sorprender.
Lo dicho: recomendable para pasar una horita y media con entrenenimiento asegurado (no se tarda mucho más en leer, es corta de cojones narices), aunque no le doy esa nota estratosférica que todo el mundo le da a esta novela; considero que no aporta mucho, salvo quizá el punto de vista, a todo lo que ya se ha escrito. Aunque para lecturas relacionadas con la crueldad de la Segunda Guerra Mundial y narradas desde el punto de vista de un niño, francamente, remito al Diario de Ana Frank. Creo sinceramente que es una lectura (que no novela) de referencia.
Besotes







ChicoMancha
14 dic 2008 | 12:27 AM
De acuerdo contigo. La novela es sencilla, eficaz y entretenida (aunque la tematica puede no serlo, claro). He visto la adaptación cinematográfica hace unos días y he publicado en ChicoMancha (http://nastystain.wordpress.com) un comentario con respecto a ella.
Saludos, intersante el blog ;-)
doctorpi
15 dic 2008 | 02:35 PM
No es por criticarla, pero un tufillo a Principe y Mendigo ..... y no digo más.
agente_naranja
15 dic 2008 | 07:58 PM
Jajajaja, sí. Hombre, a todo lo que se ha escrito sobre el Holocausto, realmente no aporta demasiado. Y ni siquiera posee rigor histórico. Aporta tan sólo el punto de vista, quizá por ser un niño, y por ser del otro bando. Pero poco más. Aunque bueno, para pasar un ratillo entretenido tampoco está mal.
doctorpi
16 dic 2008 | 10:42 AM
Que conste que la tengo. XDD
Pero hoy en día , sobre todo en el cine, como la falta de imaginación es evidente, me vino un ramalazo a un poquito "deja vu" cambiando personajes y situaciones. Pero he de decir que es mi único pero.
Jacob
16 dic 2008 | 04:41 PM
Pues nada, a leer toca.